Casa de las Flores

casa madrid

Fotografía: Luis García (Zaqarbal)

La Casa de las Flores, Madrid

“Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos…”

Pablo Neruda

 Esta descripción de Pablo Neruda se refiere a un bloque de viviendas diseñado por Secundino Zuazo en 1931.

Si bien la descripción de Neruda hace honor a la dimensión poética de la vivienda, dicho inmueble plantea además una dimensión urbanística muy interesante. Se trata de un modelo de vivienda que ocupa toda la manzana, encerrando en su interior un patio. La singularidad de esta vivienda consiste en que deja abiertos ambos extremos del patio haciéndolo permeable a la ciudad, con la intención de crear una calle interior, es decir, que si el mismo sistema de vivienda se repitiese a continuación, se genera un corredor peatonal formado por amplias zonas verdes que transcurren en paralelo a las calles de tráfico rodado.

Se trata de un esquema de funcionamiento muy sencillo pero de enorme inteligencia que mejoraría mucho la movilidad y calidad de vida en las ciudades dado que sin alardes técnicos complejos consigue un sistema que permite convivir en armonía a los coches con las personas y las zonas verdes.

planos casa

El corredor central, además de un funcionamiento de movilidad, llena de luz las viviendas, se ocupa por vegetación que depura el aire y sirve de zona de encuentro social. Este esquema, pese a tener casi un siglo de antigüedad, es un concepto muy moderno, que permitiría convivir en Madrid las nuevas formas de desplazamiento como el patinete, con los coches, y un sistema natural de depuración del aire.

A nivel arquitectónico, se trata de una casa de ladrillo, con una construcción sencilla, donde el sabio uso del ladrillo, sus aparejos, texturas, generan una gran variedad de matices dentro de un conjunto sobrio. Si bien la arquitectura es discreta y silenciosa, las esquinas se abren en amplias terrazas, que dejan respirar la calle y ofrecen la imagen mas característica del edificio. Dichas terrazas se llenan de macetas que otorgan el nombre a la casa al ofrecer una potente imagen de flores y luz a la ciudad. Su base son unos amplios arcos de ladrillo que sirven de soporte a la composición general.

Por todo lo expuesto se trata de uno de los edificios mas interesantes de Madrid, que define lo que debe reunir la buena arquitectura que desde el uso sabio de un material sencillo y desde la discreción consigue dar soluciones a la ciudad, a la movilidad, consigue integrar la naturaleza en la vida de las personas y eleva las acciones cotidianas a un rango poético que queda plasmado en el poema de Neruda.

Estos valores de hace un siglo son perfectamente adaptables a una arquitectura moderna, con un lenguaje contemporáneo, y al modo de vivir actual dado que resuelven problemas profundos del hombre, como su relación con la naturaleza, su rol en la ciudad y sus puntos de encuentro con sus vecinos o vida social.

Desafortunadamente, las publicaciones de arquitectura actuales, en una sociedad muy marcada por la imagen, donde los arquitectos nos vemos obligados a vender nuestros edificios mediante renderes espectaculares o colgar nuestras imágenes en redes sociales, dejan poco margen para edificios sencillos, serenos e inteligentes. Sin duda este edificio es uno de los desencadenantes de esa generación dorada de la arquitectura madrileña donde figuras como Alejandro de la Sota, Sáenz de Oiza o Fisac, llegando a Higueras, practican este tipo de inteligencia discreta, de soluciones poéticas y de espacios funcionales en su plano utilitario y emocional.